Loquenohedicho’s Weblog

Diciembre 1, 2009

Frío.

Archivado en: Sentimientos — loquenohedicho @ 9:48 am

Primero de diciembre, y el cielo se nubla deseando nevar, pero sin llegar a hacerlo.Es como querer amar, pero sin lograrlo.

Que da igual lo que digan, pero que lo que digan sea cierto. Que las mentiras son baratas, sobre todo cuando se compran con rencor y envidia. Que, a pesar de todo,  nos conocemos. Que no a todos se les ven los cuernos y el rabo, pero sabemos quiénes los tienen. Unos tiran de debilidad y complejos y otr0s preferimos fingir que no existen. Que mejor pocos y buenos, que muchos y malos. Que duele, claro que duele, pero me ha reforazdo. Que si no me quiero yo (ni tú, ni ellos), me quieren muchos otros.

“Que si el invierno viene frío, no quiero estar junto a ti.”

 

 

Julio 7, 2009

Archivado en: Uncategorized — loquenohedicho @ 10:54 am

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Esbozo un “la menor” y pienso “Todo es relativo. ¿Quiénes son los raros? ¿Nosotros o ellos?”.
Una niña con obesidad mórbida corre alegre entre nosotros mientras su hermana (con un peso directamente proporcional y multiplicado por dos a los años que le saca a la pequeña) le grita y amenaza con irse a casa si no deja hacer lo que, al fin y al cabo, hacen todos los niños a esa edad: jugar y corretear. Ante tal espectáculo, llego a la conclusión de que quizá esa niña esté siendo sometida a un estudio experimental acerca del sedentarismo y la obesidad infantil.

Me tumbo para mirar el sauce, que tan poco llora, desde otra perspectiva y no logro aclarar idea alguna. Entre mis pensamientos se escurren las notas que brotan de las guitarras de mis amigos, que no se logran ponerse de acuerdo en ritmos y acordes.
“¡Qué ironía! Acordes y desacuerdos son los que, inevitablemente, habitan hoy mi vida”, pienso.

A la niña gorda le acompañan otros dos niños, delgados, que no le hacen mucho caso y juegan al balón amenazante sobre nosotros. Uno de ellos lleva una coletilla macarra en su nuca, muestra de lo malo malote que puede llegarse a ser a los siete años.
A esa misma hora una pareja de enamorados (o eso aparentan) disfrutan del verano y del calor que este nos trae bajo el sauce contiguo al nuestro, y mi amiga comienza a quejarse de la felicidad ajena, del restriegue al que está siendo sometida por esos dos seres a los que casi se les puede ver flotar dos palmos sobre el cesped del parque.

Finalmente, el viento decide soplar fuerte y despeinar nuestra tarde de lunes. Parece haber ofendido a un grupo de hormigas que, desazonadas, me muerden los muslos y me echan muy poco educadamente del lugar.

Abril 29, 2009

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Archivado en: Uncategorized — loquenohedicho @ 9:36 pm

Y tu vendrás, como venías entonces. Ocultando, sonriente, viejas penas. Con el gesto cansado y tosco quizás. Pero sonriendo.

Vendrás dejando atrás gente que, al cruzarse contigo, no percibirá tu olor ni tus maneras. Locos, no mirarán el color de tus ojos.

Llegarás para contarme tu batalla, y no acertaré a moverme. No palpitaré por temor despertar y encontrar que tan sólo fue un sueño. Que efímero fuíste, otra vez.

Se que vendrás, y que nada cambiará . El río seguirá llegando al mar y el agua no dejará de apagar el fuego cuando hayas aparecido. Tú paso seguirá siendo firme, pero tu abrumadora seguridad ya no excitará ninguno de mis sentidos.

Yo te hablaré de mis buenas nuevas y tú intentarás recordar las malas viejas, teñiremos de café la tarde, y cuando caiga el sol intentarás besarme, como entonces. Será cuando te hable de él, que siempre está, que me quiere bien. Y de ti, que vuelves a destiempo, a intentar desencajar el rompecambezas que otros ya han terminado.

Marzo 25, 2009

Grrr…

Archivado en: Fugas mentales, Ideas al aza(h)ar — loquenohedicho @ 11:03 pm

Ya sabes a lo que me refiero. Todo ese rollo de creer conocer a una persona y resultar no estar en lo cierto. Eso que tantos quebraderos de cabeza nos trae cada día. Todo eso de terminar sintiendo que no eres capaz de sentir. Porque, nos guste o no,  hoy nada resulta ser suficiente para nadie. Somos meros productos. Objetos en un mercado en el que si no dispones de esto o lo otro eres inmediatamente excluído.  Y me revienta. Me revienta que entre nosotros nos olvidemos de que tan sólo somos personas. Unos iguales a otros.  A la misma altura, aunque muchos intenten demostrar lo contrario. Y, de la misma forma, me revienta que hoy casi nadie sea capaz de expresar lo que realmente piensa o siente. Y no, no me vengáis con que “yo sí que lo hago”, porque todos sabemos que no es verdad.

Yo me pregunto ¿por qué cerrar boca y corazón? ¿Por miedo al juicio ajeno? ¿o acaso es el poderoso ego lo que nos mueve a hacerlo? El hecho de callar por no poder soportar que la otra persona no esté de acuerdo con nuestra  idea o sentimiento deriva en un miedo que nos paraliza, clavando nuestros pies al suelo. Y, para evitarlo, una vez más, escogemos el camino más sencillo.

He de admitir que a mi me cuesta  abrir boca y corazón (lo segundo más que lo primero, y no malinterpretemos), y que alguna que otra vez  los he abierto en vano. Pero también se que no puedo utilizar ese sistema atribuyéndolo a un instinto de supervivencia innato porque, si bien a veces es mejor callar, otras veces al cerrar boca y corazón abrimos heridas.

Marzo 17, 2009

Archivado en: Uncategorized — loquenohedicho @ 9:50 pm

 

 

 

 

 

 

 

Ni todos los días las cosas conspiran así, ni me salen palabras para hacer de esta entrada algo especial. Sólo dejar constancia de este freak-day.

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Marzo 14, 2009

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Archivado en: Uncategorized — loquenohedicho @ 11:51 am

 

Ahora sólo queda seguir recordándote con una sonrisa en la cara. Imperturbable sonrisa que, me han contando, ni estos últimos días dejabas escapar.

Sigue sonriendo, donde estés. En mi lo seguirás haciendo.

Marzo 10, 2009

Wrarflg.

Archivado en: Fugas mentales — loquenohedicho @ 11:18 pm

Los sábados en casa deberían estar prohibidos. Sí, ya se que este es uno de esos sábados autoinfligidos, pero mi cabeza ha empezado a dar vueltas y está resultando martilleada por pensamientos absurdos y no tan absurdos que me obligan a teclear un rato.

Y me pongo a pensar que ultimamente no tengo tiempo para casi nada/nadie. Ni tiempo ni sentido. Están pasando muchas cosas y, bajo mi punto de vista, muy rápido. Como siempre, supongo. Lo que yo ya no se  es si mi pérdida de peso está directamente relacionada con mi falta capacidad de afrontamiento de los acontecimientos y con la falta de concentración que sobrevuela mis apuntes cuando me siento frente a ellos.

Este mes, la muerte (palabra que cada vez considero más fea) está visitándonos demasiado a menudo. Lo cual no creo justo (casi nada lo es) y puede que parte de mi desorientación temporo espacial tenga algo que ver con ella.

También pienso que hace tiempo que no escribo. Que no me siento y escribo un relato contundete. Y se que no es que se me hayan agotado las ideas, sino que son rachas. Rachas en las que crees un poco más o un poco menos en tí, lo que condiciona en exceso las cosas que se escriben.  Y ahora mismo sólo escribo por terapia. Según escribo siento que mi cerebro empieza a relucir, vacío de tanta basura mental.

“Loquenohedicho”… Hay tantas cosas que aún no han sido dichas… de hecho, estoy empezando a pensar que cuento con relativa facilidad algunos funestos acontecimientos que perturban mi vida y, sin embargo, hay temas mucho más importantes que no han sido ni rozados en estos tiempos. Quizás estén mejor guardaditos bajo llave. O quizás no. Nunca se sabe.

Marzo 5, 2009

Y al respirar…

Archivado en: Sentimientos — loquenohedicho @ 1:06 pm

No se qué necesito hoy. Si escribir, si hablar, si llorar, si beber, si reír, si dormir. No lo se.

Sólo se que nunca, nunca la había visto tan de cerca. Sigilosa, arrebatadora y desafiante. Nunca me había dado tiempo a mirarla a los ojos, o quizás nunca me hubiera atrevido a hacerlo. No me ha hecho falta. Hoy ha sido ella la que me ha mirado a mi, ha soltado una carcajada infectada de sarcasmo, y le ha cerrado los ojos para siempre.

Lo intentamos. Echarla de la habitación. A golpes con su pecho, insuflando menos aire del que nos hubiera gustado insuflarle, y nada ha sido suficiente. Ahora me pregunto si pudimos hacer algo más. Si ese hombre tuvo una oportunidad y no la vimos.

Que ya se que la muerte nunca ha sido del todo justa, pero  me ha aplastado el día y se que me va a costar olvidarlo.

Febrero 28, 2009

Palabras importantes a gente importante

Archivado en: Uncategorized — loquenohedicho @ 3:28 pm

img_3918Ayer, entre tragos, risas y reencuentros me vino a la cabeza la idea de que hay tres palabras que, pienso, la gente debería utilizar con más frecuencia por aquello de evitar decepciones, discusiones y por demostrar la importancia que tienen ciertas personas para nosotros. Son palabras muy sencillas que, a menudo, dedicamos a desconocidos por pura cortesía o educación, descuidando decírselas a los más cercanos con un sentido más definido que a los anteriores.
Estas són:

-Por favor.
-Gracias.
-Lo siento.

Reconfortan, agradan, y no cuesta tanto decirlas.

No lo digo por nada ni por nadie en especial, sino porque lo pensé. Y ya sabéis, todo lo apunto.

Foto de Diego y Estef, porque ellos están dentro del saco de personas que me importan. Y para decirles, de paso, que si alguna vez se me olvida me den una colleja y me obliguen a decirles un “gracias” o un “lo siento”.

 

Febrero 21, 2009

Rayadura mental

Archivado en: Fugas mentales, Ideas al aza(h)ar — loquenohedicho @ 10:57 pm

El primer año de colegio de mi prima pequeña supuso una experiencia pavorosa para ella. Levantarse cada día sabiendo que tendría que ir al colegio le aterraba. Lloraba, pataleaba, dormía mal por las noches… Por aquel entonces no había cumplido los cuatro años.

Ayer, celebrando su quinto cumpleaños, su madre nos contaba que la había apuntado a clases de natación para que perdiera el miedo al agua, pero que montaba los mismos espectáculos que cuando empezó la escuela.

“Cuando empezaste a ir al cole, llorabas todos los días y ahora vas tan contenta. Así que ya te acostumbrarás a esto”, le decía a la niña.

Sofía le mira y contesta: “¿De verdad lloraba? Y, ¿por qué?”

 

No se acuerda de algo que ocurrió hace un año, simplemente porque prefiere no recordarlo. Lo ha borrado.

Quizás en la desaparición de los malos recuerdos residan ciertos sentimientos como la nostalgia, o la melancolía. Esos que, de vez en cuando, nos hacen decir o pensar:”cualquier tiempo pasado fue mejor”, cuando la verdad es otra.

Quizás un extraño y complejo mecanismo de defensa se esconda en los entresijos de nuestra memoria, borrando todo lo malo y guardando lo bueno.

Si bien los buenos recuerdos pueden llegar a aliviar nuestro dolor en ciertos momentos, también pueden intentar enterrarnos cuando estamos en la cima de la montaña, eufóricos y pletóricos; intentar engañarnos para que volvamos al camino que dejamos hace tiempo por razones que, en ese preciso instante, no logramos recordar. Claro está, regresamos y nos topamos de nuevo con aquello que habíamos olvidado. Los mismos errores, los mismos dolores.

 

Nada como el tiempo y el amor para curar las heridas, para borrar los malos recuerdos, para endurecer un poco más lo que llevamos dentro. Pero nada como las huellas y las cicatrices para echar la vista atrás cuando, en el medio del camino, el destino impío quiere hacernos retroceder.

¿Cuántos recuerdos habré borrado?, ¿qué será lo que he ido abandonando a las orillas de la senda de estos veinte años?, ¿cuántas de las cosas que estoy viviendo hoy olvidaré mañana?

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